
Tras haber matado a los zombis, los aventureros decidieron explorar otras zonas de la fortaleza por la que no habían pasado, así pues, volvieron atrás, hacia las excavaciones donde había unas escaleras que conducían a las cuevas.
Las escaleras delicadamente labradas y los enlosados del dungeon condicen a una gran caverna natural. Del techo parecen gotear docenas de estalactitas, y el suelo es irregular, lleno de piedras sueltas y estalagmitas. Las piedras y los escombros se vuelven más gruesos en el este y oeste, y en ambas direcciones, sólo hay unos estrechos caminos sin obstáculos.
Al coger el estrecho camino del oeste, los aventureros se encontraron con una puerta de doble hoja de bronce, tras acercar la antorcha hasta la puerta, pudieron comprobar el estado de la puerta:
Estas puertas de doble hoja de bronce se han vuelto verdes con el tiempo y también tienen manchas azules y púrpuras con una gruesa capa de hongos. Rayado entre los hongos hay un mensaje escrito en común: “Mantente alejado de aquí. En serio”.
Tras abrir la puerta los aventureros pudieron observar:
Unas escaleras manchadas de moho conducen a una cueva natural. Gran parte de esta cámara está ocupada por un estanque de agua salobre. En el centro del estanque surge del agua ponzoñosa un trozo de tierra. Sobre esta pequeña isla, en medio de una mata de hongos, hay visibles huesos, monedas desparramadas y otros objetos pequeños.
Tras ver esto, el enano, ya estaba preparado para dar un salto al pequeño montón de tierra para recoger las monedas y otros objetos, tras acercase al agua para comprobar su profundidad, de ella surgió una criatura a las que tendrían que matar para salir con vida del lugar.

El agua estancada de repente escupe una masa de cieno azul. La masa amorfa salpica hacia delante y saca unos largos pseudópodos que terminan en unos apéndices que rezuman mugre.
Tras la rápida salida de esta criatura, el enano se vio envuelto en combate, al que al instante se le sumo el draconido para ayudar a matar a la horrible criatura. Desde la distancia el brujo y el explorador, atacaban al monstruo con todo tipo de conjuros y proezas, mientras que en el combate cuerpo a cuerpo el paladín consiguió trazar un circulo mágico que les permitiría mejorar sus defensas tanto a el como a su compañero el enano que luchaba codo con codo.
Esta criatura que parecía inagotable, por fin calló aunque con su muerte hubiera dejado medio muerto al paladín, luego este, por medio de pociones y bendiciones pudo volver a ponerse de pie.
Ya muerto el cieno, el enano ya podía explorar el pequeño islote tranquilamente, en el encontró un escudo de protección, una poción de curación, oro y un cilindro de mensajes que no tardó en abrir para saber que contenía.
El primero de los 3 mensajes, contenía un mapa de la zona:

El segundo contenía el siguiente mensaje:
La última hoja contiene una cara escrita por la misma mano que el mensaje anterior:
Saludos, Kalarel
Me he enterado hace poco de tus actividades en la zona y tengo una oferta para ti. Durante el tiempo que pases en la región, en caso de que capturaras algún humanoide, estariamos muy interesados en comprarlo. Tenomos aliados duérgar en la espira del Trueno que necesitan una reserva de esclavos. Si estás interesado, enviame una partida. Mis mensajeros te mostraran el camino.
Si quieres conocer la historia de este lugar:

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