Una vez más, Yu Shu Lien va a ver al Diablo de Marfil y le pide ayuda para entender lo que está pasando. Le pregunta si no hay una manera incruenta de solucionarlo todo.
“Si bastara con desearlo, daría mi vida a cambio de una solución. Nos hemos implicado totalmente en el destino de esta ciudad sin saber a penas nada sobre ella y los que la habitan. Parece un lugar maldecido del que ni siquiera los dioses pueden desentenderse. No pueden actuar libremente ni ignorar lo que está pasando y nos utilizan como piezas de un Gran Juego que nadie gana. Qué habéis hecho, malditos todos vosotros, para que la Fortuna os odie tanto?”
La tensión se siente en el ambiente. En los últimos días se han sucedido una serie de reuniones, unas mas clandestinas que otras para formar bandos y preparar estrategias. A pesar de todo lo hecho, no es suficiente. Nada parece suficiente. Algunos caminan de forma ausente, con el ceño fruncido pensando en todo lo conseguido y lo que se podría haber hecho.
La información va y viene. Historias contradictorias, leyendas asombrosas, dudas, recelos, traiciones …
En quién confiar? A quién creer? Estoy haciendo lo correcto?
La vida en la ciudad transcurre como siempre, pero hay una corriente subterránea que hace temblar los cimientos. La ciudad que fue levantada tantas veces, ha caído otras tantas, pero esta vez, los ecos de su derrumbe se oirán en toda Shen Zhou.
Tengo dudas, si, pero he dado mi palabra. Si no soy fiel a mi palabra, qué me queda?
Los Diablos han elegido, los dioses han hablado. Compartiré el destino de esta ciudad como lo debió hacer mi antepasada.
Esta ciudad está maldita y mi familia también. Grulla y yo encontramos un funesto destino en este lugar. No sé cual fue su final para Grulla, para mi no hay nada bueno en el horizonte.
Escorpión Gris está decidido a completar su tarea fruto del orgullo y el egoísmo y en su ceguera arrastra a todos, inocentes y corruptos, a los que ha podido convencer. El fin no justifica los medios y Escorpión se ha colocado al mismo nivel que los bárbaros a los que desea adelantarse en la masacre del Palacio Imperial. Qué será de este Reino si consigue su cometido? Un Emperador-niño aconsejado por una criatura tan corrupta y amargada. Qué será de este Reino si no lo consigue? Gobernados por extranjero que oprimen a la gente sin ofrecerles el consuelo del Mandato Divino.
Qué estrella brillaba el día de mi nacimiento? Qué camino ha seguido para traerme hasta este lugar y deshonrarme de esta manera? Yao. Shuguang. Amigos, compañeros de aventuras y ahora enemigos.
Comparto la visión de Yao sobre el gobierno de este Reino, aunque no la forma de conseguirlo. Entiendo que Shuguang apoye al Emperador, pero no comprendo que esté tan ciego a lo que ocurre en Shenzou.
Llevo dos niños creciendo en mi vientre, hijos del fallecido Señor de la Sombra de Hierro, engendrados contra mi voluntad y con el beneplácito de mi antepasada Grulla Salvaje. No necesitaba la compasión de Yao para hacerme ver que había sido engañada.
El combate en casa de Zai Reng ha sido un adelanto de lo que van a ser los próximos días en la ciudad. He luchado contra los guardias sin temor, pero ver a Yao y a Shuguang enfrentados ha sido una conmoción para mi. De repente me he dado cuenta de que, en último término, voy a tener que luchar contra Shuguang. He dado mi palabra y confianza a Yao y pienso llevarla hasta sus últimas consecuencias. No importa que su amante haya vuelto, sigue siendo importante para mi, aunque no signifique lo mismo para él.
Paso casi todo mi tiempo en el Templo, buscando la señal que me ilumine y me ayude a encontrar un modo de solucionar esto sin que muera ninguno de los dos.
Ruego a los dioses me concedan la Fortaleza para enfrentar lo que no puedo cambiar, Valor para cambiar lo que esté en mi mano y Sabiduría para discernir entre ambas cosas.
Solo pido a los Dioses que me permitan proteger a los que amo al coste que ellos decidan.
